El lunes 14 de septiembre, a las 12:27, una incidencia en la conexión informática dejó durante casi una hora a varios centros de salud de la Conselleria de Sanitat sin acceso a sus aplicaciones. Según la propia Conselleria, el fallo venía de la empresa que les suministra la red, y de rebote cayeron GVASalut y Abucasis, el sistema de gestión sanitaria. En las mismas semanas, la aplicación de cita previa GVA +Salut estuvo caída al menos dos horas un lunes, y Abucasis cayó con ella. Una incidència informàtica afecta durant prop d’una hora uns quants centres de salut del País Valencià +2
Esto lo cuento porque es el mejor argumento que conozco para explicar a una clínica privada por qué necesita mantenimiento informático de verdad. Estamos hablando de una administración que acaba de autorizar un contrato tecnológico de 14,77 millones de euros a 36 meses para mantener, entre otras plataformas, Abucasis y la Historia de Salud Electrónica, y aun así pierde una hora de consulta por un problema de su operadora. Una clínica en Jorge Juan o en Blasco Ibáñez con una sola línea de fibra y un router de la compañía está mucho más expuesta. El Periodic
La respuesta corta es esta: una clínica en Valencia necesita que su informática haga tres cosas bien. Que la consulta siga funcionando cuando algo falla, que los datos de los pacientes estén protegidos como exige la ley, y que haya alguien que coja el teléfono y lo resuelva. Todo lo demás son detalles de cómo se consigue.

Aunque tu clínica no use Abucasis, esto te afecta
La mayoría de clínicas privadas con las que trabajo en el Eixample, Gran Vía, Pla del Real o Campanar no dependen de Abucasis. Dependen de su propio programa de gestión, cada vez más en la nube, y de eso depende a su vez todo lo demás: la agenda, las historias clínicas, la facturación, los recordatorios por SMS o WhatsApp y a veces la imagen diagnóstica.
Si el programa está en la nube, la clínica depende por completo de su conexión a internet. Lo que pasó el 14 de septiembre no es un problema de la sanidad pública. Es un problema de dependencia de una única conexión, y es exactamente igual en una consulta de fisioterapia de Ruzafa que en un centro de salud de la Conselleria.
Qué se cae de verdad en una clínica
Cuando me llaman de una clínica porque «no va nada», casi nunca es un fallo espectacular. Suele ser una cadena de piezas pequeñas donde una sola falla y arrastra al resto.
Lo más habitual es la conexión: la fibra cae, o el router de la operadora se cuelga después de un microcorte de luz, y recepción no puede ver la agenda. Detrás viene el ordenador de recepción, que suele ser el más viejo de la clínica, el que más horas trabaja y el que nadie quiere tocar porque «funciona». Luego está la impresora de etiquetas o de consentimientos, que deja de imprimir tras una actualización de Windows. Y en clínicas dentales y de fisioterapia, el equipo conectado al aparato de radiología o al ecógrafo, que funciona con un software antiguo que no se puede actualizar sin romper algo.
Ninguna de estas averías es grave por sí sola. Lo grave es que pase a las diez de la mañana de un martes con la sala de espera llena, y que la única solución sea llamar a una centralita y esperar.
Los datos de salud no son datos normales
Una clínica no guarda datos de clientes. Guarda datos de salud, que el RGPD trata como categoría especial en su artículo 9. Si esos datos se pierden, se filtran o quedan secuestrados, la clínica tiene 72 horas para notificarlo a la Agencia Española de Protección de Datos, y en muchos casos también a los pacientes afectados.
No es un riesgo teórico. Según el Informe Anual de Cibercrimen de Europol de 2026, España ha registrado un 40% más de ataques de secuestro de datos en el sector de la salud respecto a 2025, y el mismo análisis apunta que hospitales, clínicas privadas, centros médicos y consultas se han convertido en objetivos. En el conjunto del país, INCIBE gestionó 122.223 incidentes en 2025, un 26% más que el año anterior. Ciberataques en el sector sanitario: qué está pasando realmente – Mutual Médica +2
Lo que más me encuentro cuando entro por primera vez en una clínica no es un virus. Son contraseñas compartidas por todo el equipo, un usuario genérico «recepción» que usa todo el mundo, copias de seguridad que nadie ha comprobado nunca si se pueden restaurar y el correo de la clínica sin doble factor. Nada de esto se ve en el día a día, y todo pesa cuando algo sale mal y hay que explicar a la Agencia de Protección de Datos qué medidas había.
Cómo es un mantenimiento informático bien hecho en una clínica
El objetivo no es tener la tecnología más cara. Es que ninguna avería previsible pare la consulta, y que si pasa algo imprevisible la clínica pueda seguir atendiendo y recupere sus datos.
En la práctica eso significa una segunda conexión de respaldo que entra sola cuando cae la fibra, para que la agenda siga visible aunque la operadora tenga un mal día. También un SAI en los equipos críticos, para que un microcorte no reinicie el router y el servidor a media consulta. Y copias de seguridad que se comprueban, con al menos una copia fuera de la clínica y desconectada, porque una copia a la que llega el ransomware no es una copia.
A eso se suman cuentas individuales para cada profesional, doble factor en correo y programa de gestión, actualizaciones aplicadas fuera del horario de consulta y un inventario claro de qué equipos hay, qué hace cada uno y quién tiene acceso a qué. Y un plan de media página, pegado en recepción, que diga qué hacer si cae internet, si no arranca un ordenador o si aparece una pantalla pidiendo un rescate. No hace falta un manual de cuarenta páginas que nadie va a leer.
Nada de esto se nota cuando funciona, y precisamente por eso funciona.
VeriFactu: la fecha real para las clínicas
Mucho material que circula por ahí sigue diciendo que VeriFactu es obligatorio desde 2026. No es así. El Real Decreto-ley 15/2025 aplazó un año la exigibilidad: desde el 1 de enero de 2027 para sociedades y desde el 1 de julio de 2027 para autónomos. Como muchas clínicas funcionan como sociedad limitada, les quedan tres meses.
La parte informática de VeriFactu no es comprar un programa nuevo con prisas. Es comprobar que el software de facturación que ya usáis está adaptado, que los equipos que lo ejecutan están al día y que la conexión con la Agencia Tributaria no depende de un ordenador que se cae dos veces por semana. Eso se revisa en una mañana si se hace con tiempo, y se convierte en un problema si se deja para diciembre.
Por qué cuota mensual y no llamar cuando algo falla
Llevo más de trece años con servicio informático en Valencia y he trabajado de las dos maneras. Cuando se cobra por hora, al técnico le conviene que las cosas se rompan. Con una cuota mensual el incentivo es el contrario: yo gano cuando la clínica tiene menos problemas, así que me interesa prevenir y no apagar fuegos.
La otra diferencia es más sencilla. Cuando llamas al 666 12 36 66 contesto yo, o alguien de mi equipo que conoce tu clínica. No hay centralita, no hay número de ticket y no hay que explicar desde el principio qué programa usáis ni dónde está el router. En una clínica, con pacientes esperando, esos minutos son la diferencia entre un retraso y una mañana perdida.
Trabajo con equipos Windows y Mac. Es habitual que en una clínica convivan los dos: Windows en los puestos clínicos y en el equipo de radiología, Mac en dirección o en la parte de imagen y comunicación. Saber mantener ambos evita tener dos proveedores que se pasan la pelota.
Dónde trabajo
Atiendo clínicas, consultas y centros médicos en toda Valencia ciudad, sobre todo en el Eixample, Pla del Remei, Gran Vía, Colón, Jorge Juan, Cirilo Amorós, Pla del Real, Blasco Ibáñez, Avenida de Francia, Campanar y Ruzafa. Para clínicas y consultas del Camp de Túria, como Bétera, L’Eliana, Godella o San Antonio de Benagéber, trabajo a través de informaticostorreconill.com.
Si tienes una clínica y quieres saber en qué estado está tu informática antes de que te lo diga una avería, puedo hacerte una valoración técnica: reviso conexión, equipos, copias, accesos y cumplimiento, y te digo con claridad qué está bien, qué hay que corregir y qué puede esperar.
Llámame o escríbeme por WhatsApp al 666 12 36 66.
Preguntas frecuentes
¿Qué incluye el mantenimiento informático de una clínica?
Incluye la revisión y actualización periódica de los equipos, la supervisión de las copias de seguridad, la gestión de accesos y contraseñas, la seguridad del correo y del programa de gestión, una conexión de respaldo y soporte inmediato cuando algo falla, en remoto o en la propia clínica. El objetivo es que la consulta no se pare y que los datos de los pacientes estén protegidos como exige el RGPD.
¿Qué pasa si mi clínica pierde los datos de pacientes?
Los datos de salud son categoría especial según el RGPD. Si se pierden, se filtran o quedan cifrados por un ataque, hay que notificarlo a la Agencia Española de Protección de Datos en un máximo de 72 horas y, según el caso, también a los pacientes. Una copia de seguridad comprobada y guardada fuera de la clínica es lo que permite recuperarse sin pagar rescates ni perder historias clínicas.
Mi programa de gestión está en la nube. ¿Necesito igualmente mantenimiento informático?
Sí. Que el programa esté en la nube traslada el riesgo a la conexión a internet, a los equipos desde los que se accede y a las contraseñas. Si cae la fibra o se compromete una cuenta, la nube no te protege. Por eso es clave tener una conexión de respaldo y doble factor en todos los accesos.
¿Cuándo es obligatorio VeriFactu para una clínica?
Tras el aplazamiento del Real Decreto-ley 15/2025, VeriFactu es exigible desde el 1 de enero de 2027 para sociedades y desde el 1 de julio de 2027 para autónomos. Si tu clínica es una sociedad limitada, conviene revisar el software de facturación y los equipos antes de final de año.
¿Atendéis clínicas fuera de Valencia ciudad?
Sí. En Valencia ciudad trabajo directamente como Informáticos Valencia Express, y en el Camp de Túria, en Bétera, L’Eliana, Godella, San Antonio de Benagéber y alrededores, a través de informaticostorreconill.com.
¿Cuánto se tarda en atender una incidencia?
Muchas incidencias se resuelven en remoto en minutos, porque conozco la instalación de cada clínica con la que trabajo. Cuando hace falta ir, me desplazo a la clínica en Valencia y área metropolitana. Y cuando llamas, contesta una persona, no una centralita.






