Ordenador mojado por las lluvias en Valencia: qué hacer en las primeras horas para no perder los datos

Escribo esto el viernes 2 de octubre por la mañana, con el aviso naranja todavía activo en el litoral de Valencia y lluvia prevista para el fin de semana. Ayer por la tarde AEMET subió el aviso a rojo, a todos nos sonó el Es-Alert en el móvil y el Ayuntamiento activó el CECOPAL. Hace apenas dos semanas otra tormenta dejó más de 50 litros en una hora sobre la ciudad y paró Metrovalencia entera.

Dos episodios fuertes en quince días, y estamos a principios de octubre, que en esta tierra es cuando empieza la época seria. Después de trece años como informático en Valencia, la pregunta que más se repite tras cada tromba es la misma: qué hago con el ordenador que se ha mojado. La segunda llega unos días después, cuando ya ha pasado todo: qué tendría que haber tenido preparado en la oficina. Este artículo responde a las dos.

Primero la seguridad, después el ordenador

Si hay agua en el suelo de la habitación donde está el equipo, no toques nada que esté enchufado. Baja el diferencial o el general del cuadro desde un sitio seco y, si no puedes hacerlo con seguridad, espera. Ningún archivo vale una descarga. Si el agua ha entrado en un bajo, un sótano o un garaje, lo que haya ahí se revisa cuando Emergencias lo permita, no antes.

Si se ha mojado, no lo enciendas

El instinto es comprobar si todavía funciona, y ese es el error que más datos cuesta. Con humedad dentro, al darle corriente a una placa mojada se producen cortocircuitos que no existían un segundo antes. En un disco duro mecánico, ponerlo a girar con humedad o residuos dentro puede rayar los platos donde están tus archivos. Comprobar si funciona es, muchas veces, lo que lo rompe.

En un portátil hay un factor añadido: la batería sigue alimentando la placa aunque esté apagado, y esa corriente acelera la corrosión. Desconecta el cargador. Si la batería se puede quitar, quítala. Si no se puede, como en la mayoría de portátiles actuales y en todos los MacBook, no abras el equipo por tu cuenta. Déjalo abierto en forma de V invertida, en un sitio seco y ventilado, y llama.

Tampoco funcionan los remedios caseros. El secador mete calor y empuja el agua hacia dentro. El arroz no seca el interior y deja polvo de almidón. El horno o el radiador deforman componentes. Y pulsar el botón de encendido para ver si arranca es justo lo que no hay que hacer.

El agua de una inundación no es agua del grifo

El agua de lluvia que entra por una ventana ya trae suciedad. La que sube por la calle trae barro, sales y restos de todo tipo. Cuando se seca, deja un residuo que sigue conduciendo electricidad y corroyendo la placa durante días. Por eso es tan habitual el equipo que se secó, encendió, funcionó tres días y después murió.

La corrosión avanza por horas, así que el tiempo cuenta. Y aunque el equipo arranque después de secarse, lo sensato es copiar los datos primero y revisarlo después, no al revés.

Qué pasa con los datos: disco duro, SSD y equipos cifrados

Un disco duro mecánico al que le ha llegado agua al interior ya no es un trabajo de escritorio. Hay que abrirlo en sala limpia, y cada encendido previo reduce lo que se puede salvar. Lo expliqué con detalle en el caso del disco de un profesor de la UPV.

Los SSD, memorias USB y tarjetas no tienen piezas móviles y suelen dar mejores resultados, pero su placa también se corroe. Que no hagan ruido no significa que estén bien.

El caso que más ha cambiado en los últimos años es el de los equipos cifrados. Muchos portátiles con Windows 11 traen el cifrado activado de fábrica, y los Mac con chip T2 o Apple Silicon cifran siempre. En esos equipos los datos van ligados a la placa: no basta con sacar el disco y leerlo en otro ordenador, y en muchos Mac ni siquiera se puede sacar porque va soldado. Para recuperar la información, la placa tiene que volver a funcionar, y eso hace que el tiempo pese todavía más.

Hay una cosa que puedes hacer hoy mismo con un portátil Windows, se haya mojado o no: localiza tu clave de recuperación de BitLocker. Suele estar en tu cuenta Microsoft, en el apartado de dispositivos. El día que haga falta, tenerla apuntada fuera del ordenador marca la diferencia entre recuperar los datos o no.

La oficina: lo que conviene tener resuelto antes de la próxima alerta

Cuando entro por primera vez en un bajo comercial o en un despacho de entresuelo, lo primero que miro es dónde están las cosas, antes que qué equipos hay. Es muy habitual encontrar el NAS, el router o el pequeño servidor en el suelo, debajo de una mesa o en el cuarto de contadores. Subirlos un palmo del suelo y separarlos de la pared que da a la calle no cuesta nada, y en un episodio como el de ayer puede ser lo que decide si el lunes se trabaja.

La segunda pregunta es dónde está la copia. Un NAS en la misma oficina protege de un disco que falla, pero no de que entre agua en la oficina. Una copia de seguridad que vive en el mismo edificio que el original no es una copia ante una inundación. Tiene que haber al menos una fuera, desconectada, y alguien tiene que haber comprobado que se puede restaurar. Si nunca se ha probado a recuperar un archivo, todavía no sabes si tienes copia.

La tercera es qué pasa si mañana no se puede llegar a la oficina. Ayer se cerraron colegios y parques, y hace dos semanas se paró Metrovalencia. Si tu equipo trabaja en sobremesas, con los archivos en un servidor local y el programa de gestión instalado en un solo ordenador, un día de calles cortadas es un día perdido. Con portátiles, documentos en Microsoft 365 o Google Workspace, desvío de la centralita al móvil y acceso remoto bien configurado, la oficina sigue funcionando desde casa.

La cuarta es la que nadie piensa hasta que hace falta: las claves. Las de recuperación del cifrado, las contraseñas de administrador y los códigos de respaldo de la verificación en dos pasos tienen que estar guardados fuera de la oficina y fuera del móvil de una sola persona.

De la luz no hablo hoy: los microcortes, el SAI y la línea de respaldo los traté en el artículo de mantenimiento para clínicas, y valen igual para cualquier despacho.

Si hay seguro de por medio

Antes de tirar nada, fotografía los equipos tal como están, la marca del agua en la pared y las etiquetas con el modelo y el número de serie. Guarda los aparatos dañados hasta que pase el perito. Cuando el daño entra como riesgo extraordinario, la reclamación puede acabar tramitándose a través del Consorcio de Compensación de Seguros, y ahí cuenta mucho la documentación. Una valoración técnica por escrito del estado de cada equipo ayuda a que no se quede nada fuera, y es algo que puedo hacer en la misma visita en la que intento salvar los datos.

Por qué esto encaja en un mantenimiento mensual

Cuando se cobra por horas, una inundación es un buen mes para el técnico. Con una cuota mensual el incentivo es el contrario: yo gano cuando tu empresa tiene menos problemas. Por eso me interesa que el servidor esté fuera del suelo y la copia probada antes de la alerta, y no después. Mover un NAS, probar una restauración o dejar el teletrabajo listo son tareas de una mañana. Hacerlas con el agua en la puerta es otra historia.

Si un equipo se te ha mojado en estos días o quieres revisar cómo está preparada tu oficina, llama al 666 12 36 66. Contesto yo, sin centralita. Atiendo a domicilio en Valencia ciudad, del Eixample y el Pla del Remei a Ruzafa, Campanar, el Pla del Real o la avenida de Francia, y en el área metropolitana. Si el equipo tiene que ir a laboratorio, lo recojo y te explico antes qué se puede esperar.

Preguntas frecuentes

¿Puedo encender el portátil si ya parece seco por fuera?
No. Que esté seco por fuera no dice nada del interior, donde el agua y los residuos tardan días en secarse y siguen corroyendo la placa. Lo prudente es una revisión antes de cualquier encendido, sobre todo si dentro hay datos que importan.

¿Sirve meter el ordenador o el móvil en arroz?
No. El arroz no extrae la humedad del interior de un equipo, deja polvo de almidón y hace perder horas que cuentan. Es mejor dejarlo abierto en un sitio seco y ventilado y llamar a un técnico.

¿Se pueden recuperar los datos de un disco duro que ha estado bajo el agua?
En muchos casos sí, siempre que no se haya vuelto a encender. Un disco mecánico mojado requiere trabajo en sala limpia, y cada intento de arranque reduce las posibilidades. En SSD y memorias USB los resultados suelen ser mejores.

¿Mi copia en un NAS de la oficina me protege de una inundación?
Solo si además hay otra copia fuera del edificio. Un NAS en la misma oficina sufre el mismo agua que los ordenadores. Hace falta al menos una copia externa y desconectada, y comprobar que se puede restaurar.

¿Cuánto tiempo tengo antes de que el daño sea irreversible?
No hay una cifra exacta, porque depende del tipo de agua y del equipo, pero la corrosión avanza desde las primeras horas. Cuanto antes se desconecte y se revise, más se puede salvar.

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