Si en tu oficina queda algún ordenador con Windows 10, el 13 de octubre es la fecha que importa. Ese día termina el primer año de parches de seguridad extendidos para empresas. A partir de ahí, apuntarse cuesta el año que no se pagó más el segundo, que vale el doble por equipo.
La respuesta corta es esta: cada equipo con Windows 10 necesita una decisión antes de esa fecha. Hay tres posibles: migrar a Windows 11, sustituirlo o pagar los parches con fecha de salida. Seguir como hasta ahora no es una de ellas. Así es como lo decido en las oficinas que mantengo en Valencia, con lo que me he encontrado este septiembre.

Lo que cambia de verdad el 13 de octubre
Windows 10 dejó de tener soporte estándar el 14 de octubre de 2025. Desde entonces, un equipo de empresa solo recibe parches de seguridad si está inscrito en el programa de actualizaciones extendidas de Microsoft, que se paga por equipo y por año. El primer año cubre hasta el 13 de octubre de 2026. El segundo cuesta el doble y el tercero, el último, vuelve a doblar. No se pueden saltar años: quien entra tarde paga todo lo anterior.
En casa las fechas se han ido ampliando, y un ordenador doméstico tiene margen hasta octubre de 2027. En la empresa el calendario es este, y no ha cambiado.
Un detalle que casi nadie cuenta: los parches extendidos solo llegan a equipos con Windows 10 en su versión 22H2. Un ordenador que se quedó en una versión anterior porque «no le tocaba actualizarse» no recibe nada, aunque se pague la licencia. Es lo primero que compruebo en cada equipo.
Primer caso: el servidor que nadie mira porque funciona
Este mes me llamó un cliente porque desde un portátil de la oficina no se podía entrar en la carpeta compartida donde está todo el trabajo. El servidor era un ordenador de sobremesa con Windows 10 haciendo de servidor de ficheros, sin dominio. Es la configuración más habitual en las pymes de Valencia que visito. El fallo de acceso se resolvió en poco rato: la credencial guardada en el portátil ya no coincidía con la del servidor.
Lo importante vino después, al revisar el equipo. Había una cuenta de usuario que nunca había tenido contraseña, otra con la misma clave desde 2017 y una cuenta residual de la instalación que nadie había borrado. Todo eso en la máquina que guarda los documentos de toda la empresa, y con un sistema que ya no tiene soporte estándar.
Este es el equipo que más me preocupa en cualquier oficina, y el que menos atención recibe, precisamente porque funciona. En la mayoría de los casos no recomiendo pasarlo a Windows 11 ni comprar otro ordenador para lo mismo. Recomiendo sustituirlo por un NAS, que está hecho para guardar ficheros, gestionar permisos y hacer copias. Un ordenador de escritorio haciendo de servidor es una solución heredada, no un diseño.
Segundo caso: el NAS que se rompió y no pasó nada
El mejor argumento para ese cambio lo tuve también este mes. En una oficina de la calle Jacinto Benavente se murió la placa base de un NAS Synology. Sustituimos la unidad por otra compatible, trasladamos los discos y la oficina siguió trabajando con todos sus datos intactos. Una avería que suena grave se quedó en un recado.
Esa es la diferencia con el ordenador que hace de servidor. Cuando un NAS bien montado se rompe, los discos y la configuración sobreviven al aparato.
Este mismo mes he recomendado lo mismo a un estudio de arquitectura de dos personas que trabaja con AutoCAD y referencias externas: el NAS como sitio de trabajo y la nube como copia externa, no como carpeta sincronizada. En una carpeta sincronizada las rutas de los planos se rompen y un guardado interrumpido puede corromper un archivo.
Tercer caso: el portátil reacondicionado que todavía tenía dueño
Cuando un equipo no admite Windows 11, lo sensato suele ser sustituirlo, y comprar reacondicionado tiene todo el sentido para una pyme. Pero este mes me trajeron un Lenovo ThinkBook 14 de segunda mano que, al instalar Windows, pedía la cuenta de un colegio. Venía de la flota de un centro educativo y seguía registrado en Autopilot, el sistema con el que las organizaciones gestionan sus equipos a través de Microsoft.
Formatear no lo arregla, porque el registro va ligado al hardware y no al disco. Y el colegio ya no existía. Hay que averiguar quién es el titular real, que en un centro público es la Conselleria y en uno concertado suele ser una cooperativa o una fundación, y reclamar con la factura en la mano. Además, un disco que viene de un colegio puede traer datos de alumnos, y eso es un problema de protección de datos que el comprador no ha creado pero que le cae encima si lo ignora.
Si vas a renovar varios puestos con equipos reacondicionados, compruébalo antes de pagar, no después. Es una comprobación rápida que ahorra semanas.
Cómo decido qué hacer con cada equipo
Con lo anterior, el criterio que aplico en cada oficina es bastante simple.
Si el equipo admite Windows 11, lo normal es migrar. Antes, siempre, una copia de seguridad comprobada, que quiere decir que he restaurado algo de ella y funciona, no que hay un icono verde.
Si no lo admite y hace trabajo normal de oficina, correo, documentos y navegador, lo sustituyo. Mantenerlo con parches de pago dos o tres años suele salir peor que cambiarlo ahora.
Si no se puede tocar, porque mueve un programa antiguo que no funciona en Windows 11, controla un aparato o forma parte de un equipo de laboratorio o de clínica, pago los parches, pero con fecha de salida escrita y con el equipo aislado del resto de la red en lo posible. Pagar el primer año antes del 13 de octubre es mucho más barato que hacerlo después.
Y si el equipo es el servidor de ficheros, casi siempre la respuesta es un NAS.
Por qué esto es trabajo de mantenimiento y no de un día
Nada de lo que he contado es una avería. Son cosas que aparecen cuando alguien que conoce la oficina la revisa con calma: una contraseña de 2017, un equipo que se quedó en una versión antigua, un servidor que es un ordenador de escritorio, un portátil comprado sin comprobar. Por eso trabajo con mantenimiento informático para empresas con cuota mensual en lugar de cobrar por horas. Con una cuota fija gano cuando mis clientes tienen menos problemas, no más.
Si quieres saber en qué situación está tu oficina antes del 13 de octubre, llama al 666 12 36 66. Te hago una valoración técnica y sabrás qué hacer con cada equipo antes de gastar nada. Contesto yo, no una centralita.
Dos preguntas que me hacen siempre
¿Mi ordenador deja de funcionar el 13 de octubre?
No. Windows 10 sigue arrancando y funcionando igual. Lo que no recibe son correcciones de seguridad. En un equipo que maneja datos de clientes o el correo de la empresa, ese es el riesgo que hay que valorar.
¿Cómo sé si mis equipos admiten Windows 11?
Depende sobre todo del procesador y de que el equipo tenga TPM 2.0. La mayoría de los ordenadores comprados desde 2019 lo cumplen y muchos anteriores no. La propia herramienta de Windows lo indica, pero conviene revisarlo equipo por equipo junto con la versión de Windows 10 que tiene instalada, porque las dos cosas deciden cuál de las tres opciones te toca.






