Recuperación de datos en Valencia tras la ola de calor: qué le pasa a un disco duro a 42 grados

El miércoles València marcó 42,8 grados. Es el cuarto valor más alto desde que hay registros en el observatorio de la ciudad, y eso significa desde 1869. Alzira llegó a 44,7. Gandia tuvo una sensación térmica de 49. Y la noche anterior fue la más cálida jamás registrada en la ciudad: el termómetro no bajó de 30,9 grados en toda la madrugada.

Esa misma tarde entró una DANA. En cuestión de horas la temperatura cayó casi veinte grados en algunas comarcas, cayeron más de 80 litros por metro cuadrado en la Ribera y se registró una racha de 149 kilómetros por hora en Sumacàrcer. Los bomberos del Consorcio Provincial atendieron alrededor de 120 avisos.

Para la mayoría de la gente fue una semana rara de contar en el grupo de WhatsApp. Para nosotros ha sido la semana con más entradas de recuperación de datos en Valencia de todo el verano. Y no es casualidad.

El calor no rompe el ordenador de golpe, lo desgasta y luego lo remata

Hay una idea equivocada muy extendida: que un equipo aguanta hasta que se apaga y ya está. En realidad, lo que hace el calor sostenido es acelerar procesos de deterioro que llevaban meses en marcha.

En un disco duro mecánico, que sigue siendo lo que hay dentro de la mayoría de discos externos y de muchos NAS, los platos giran a 5.400 o 7.200 revoluciones por minuto con un cabezal flotando a unos pocos nanómetros de la superficie. Esa distancia depende de un colchón de aire. Cuando la temperatura interna sube por encima de los 55 o 60 grados, el conjunto se dilata, el lubricante de los rodamientos pierde viscosidad y la altura de vuelo del cabezal deja de ser la que el fabricante calculó. A veces el resultado es un sector ilegible. A veces es un cabezal que toca el plato y raya la superficie. Eso último ya no se arregla con software.

En un SSD el problema es distinto y menos evidente. La controladora sufre y hace throttling, es decir, se frena a sí misma para no quemarse, y por eso el equipo va lento sin motivo aparente. Pero lo importante ocurre a nivel de celda: la memoria NAND retiene la carga peor a temperaturas altas. Un SSD que ha pasado tres semanas a 60 grados dentro de un portátil apoyado sobre la cama o sobre una mesa al sol pierde retención de datos aunque no haya dado ni un solo error visible. El día que falle, fallará entero y sin aviso.

Y luego está todo lo demás. Los condensadores de la placa base y de la fuente de alimentación son el componente que peor lleva el verano valenciano. Cuando uno se hincha, el equipo empieza a apagarse solo, a reiniciarse en frío o a no dar señal de vídeo. La pasta térmica del procesador, si tiene cinco o seis años, ya está seca y hecha polvo. La grasa de los rodamientos del ventilador también.

El golpe térmico del miércoles fue el detonante

Lo que hizo daño de verdad no fue el pico de 42,8 grados. Fue lo que pasó después.

Un equipo que ha estado funcionando durante días a temperatura muy alta y que de pronto se encuentra con una bajada brusca de temperatura ambiente sufre contracción de materiales. Metales, plásticos y soldaduras se contraen a ritmos distintos. En placas antiguas, con soldaduras que ya tenían microfisuras, ese es exactamente el momento en que la microfisura se convierte en un circuito abierto.

Súmale la humedad que dejó la tormenta y la condensación en equipos que estaban en garajes, trasteros y bajos sin climatizar. Y súmale las microcaídas de tensión que acompañan a un episodio de viento fuerte: no hace falta un apagón general para dañar una fuente de alimentación, basta con dos o tres cortes de medio segundo seguidos de un pico al restablecerse el suministro.

Esa combinación es la que nos ha traído el trabajo de esta semana.

Cuatro avisos reales de estos días en Valencia

No doy nombres ni reproduzco testimonios que no me han autorizado a publicar, pero los casos son estos y son de esta misma semana.

Un despacho profesional cerca de Cirilo Amorós con un NAS de dos bahías metido dentro de un armario cerrado, sin ventilación, junto al router. En agosto la oficina cierra y el aire acondicionado se apaga, pero el NAS sigue encendido las veinticuatro horas. Los dos discos habían pasado el mes por encima de los 58 grados. Uno de ellos empezó a devolver errores de lectura el jueves. El otro estaba a punto. El RAID 1 les salvó la información, pero por muy poco margen.

Una vivienda en la zona de Pla del Real con un disco duro externo de 2 terabytes donde estaban las fotos de dieciocho años. El disco estaba sobre el escritorio, al lado de la ventana, y llevaba semanas al sol de la tarde. Cuando lo conectaron el jueves, Windows pedía formatear la unidad. No se formatea. Nunca se formatea.

Un estudio de diseño en Ruzafa cuyo ordenador principal dejó de arrancar tras la tormenta. La avería final no estaba en el disco sino en la fuente de alimentación, pero el susto duró dos días porque nadie sabía si los proyectos en curso se habían perdido. No se habían perdido. Estaban intactos.

Y una clínica en la zona de Blasco Ibáñez con el servidor debajo de una mesa, contra la pared, tapado por una caja de material. La avería fue térmica de manual. Ahí lo grave no era el equipo, era que la copia de seguridad llevaba once meses sin verificarse y nadie lo sabía.

Ese último detalle es el que más veo. La gente tiene copias. Lo que casi nadie tiene es la certeza de que esas copias se puedan restaurar.

Lo que no debes hacer nunca cuando un disco empieza a fallar

Aquí es donde se decide si tus datos se recuperan o no. Y suele decidirse en las primeras dos horas, antes de que nos llames.

  • No enciendas y apagues el equipo una y otra vez. Cada arranque de un disco con un cabezal dañado es una pasada más del cabezal sobre la superficie magnética. Estás borrando tus propios datos con cada intento.
  • No metas el disco en el congelador. Ese truco circula por foros desde hace veinte años y hoy solo sirve para añadir condensación a un problema mecánico.
  • No instales programas de recuperación sobre el disco afectado. Cualquier escritura sobre la unidad dañada, incluida la del propio programa, puede ocupar el espacio donde estaban tus archivos.
  • No aceptes formatear cuando el sistema te lo proponga. Ese mensaje casi siempre significa que la tabla de particiones está dañada, no que los datos hayan desaparecido.
  • No abras el disco. Ni sobre la mesa, ni en el baño con el grifo abierto, ni con una bolsa de plástico. Una partícula de polvo del tamaño de una décima de milímetro es una montaña para un cabezal que vuela a nanómetros.

Y añado una más, porque este año la veo cada semana. No le pidas a una inteligencia artificial que te dicte comandos de Terminal o de consola para «arreglarlo tú mismo». Me he encontrado un Mac inutilizable por un comando copiado de un chat y a un autónomo que borró una carpeta del sistema siguiendo instrucciones que sonaban perfectamente razonables. La IA no ve tu disco, no sabe en qué estado está y no asume la consecuencia. Un técnico con trece años de oficio delante del equipo, sí.

Cómo trabajamos una recuperación de datos

Lo primero que hacemos nunca es intentar recuperar archivos. Lo primero es dejar de tocar el original.

Sacamos una imagen sector a sector del disco en un equipo aislado, con hardware específico que permite pausar, reintentar por zonas y saltar las áreas conflictivas sin castigar el cabezal. Todo el trabajo posterior se hace sobre esa copia, nunca sobre tu unidad. Si el diagnóstico dice que el problema es lógico -tabla de particiones dañada, borrado accidental, sistema de archivos corrupto, BitLocker que no monta- el porcentaje de éxito es alto y los plazos son de horas o de un par de días.

Si el diagnóstico dice que el problema es físico -cabezal, motor, electrónica quemada- entonces hablamos de intervención en sala limpia con donante compatible. Es más caro y más lento, y en ese punto lo que hago es decírtelo con claridad y con un presupuesto cerrado antes de empezar, no después. En el rango de trabajo habitual en Valencia, una recuperación lógica se mueve en cifras muy distintas a una intervención en sala blanca, y mereces saber en cuál de las dos estás antes de decidir.

También lo digo cuando no merece la pena. Ha pasado. Hay discos en los que el coste de la recuperación supera con mucho el valor real de lo que hay dentro, y en esos casos lo honesto es explicarlo y no cobrar por una esperanza.

La confidencialidad no es una cláusula de un contrato que nadie lee. Trabajo con historiales de clínicas, expedientes de despachos de abogados y contabilidad de empresas. El material se trata en equipos aislados y se destruye de forma verificable cuando el cliente confirma que tiene sus datos.

Cómo evitar que el verano que viene sea igual

Septiembre es el mes correcto para esto, precisamente porque el susto todavía está fresco.

La regla que uso con todos mis clientes es la del 3-2-1: tres copias de los datos, en dos soportes distintos, con una de ellas fuera del edificio. No es una teoría de manual. Es lo que separa a la clínica que perdió dos días de trabajo de la que perdió cuarenta minutos.

Sobre lo físico, algunas cosas concretas que cuestan poco y evitan mucho: sacar el NAS y el router del armario cerrado, dejar diez centímetros libres alrededor de cualquier equipo que esté encendido de forma permanente, poner un SAI en el servidor y en el puesto crítico -no solo por los apagones, sobre todo por los picos al restablecerse la corriente-, limpiar disipadores y renovar pasta térmica cada dos o tres años, y activar el aviso de temperatura y de estado SMART en los discos para enterarte antes de que el disco te avise a su manera.

Y sobre lo operativo, una sola cosa: restaura una copia de prueba. Una al trimestre. Si nadie ha restaurado nunca esa copia, no tienes una copia de seguridad, tienes una carpeta grande.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden recuperar los datos de un disco que ha estado sometido a mucho calor? En la mayoría de los casos sí, siempre que se deje de usar en cuanto aparecen los primeros síntomas. El factor que más reduce las probabilidades no es el calor, es el número de intentos de arranque posteriores.

Mi disco externo hace un clic repetitivo. ¿Qué significa? Es el sonido del cabezal recalibrándose sin conseguir posicionarse. Desconéctalo inmediatamente y no lo vuelvas a conectar. Es el caso típico de intervención física.

¿Cuánto tarda una recuperación de datos en Valencia? Una recuperación lógica suele resolverse entre veinticuatro y setenta y dos horas. Una intervención en sala limpia depende de la disponibilidad de un donante compatible y se mide en días, no en horas.

¿Hay que pagar aunque no se recupere nada? El diagnóstico se cierra con un presupuesto en firme antes de intervenir. Si el caso no tiene solución razonable, te lo digo y solo se factura el diagnóstico.

Tengo un NAS con dos discos en RAID. ¿Estoy cubierto? Un RAID protege frente al fallo de un disco, no frente a un borrado, un cifrado por ransomware, un robo o un incendio. Un RAID no es una copia de seguridad. Es disponibilidad.

Si estás en esa situación ahora mismo

Apaga el equipo. Desconecta el disco. No lo vuelvas a conectar para «probar una última vez».

Y llama al 666 12 36 66. Te contesto yo, no una centralita. Trabajo a domicilio en Valencia y área metropolitana, y hay recogida y entrega en veinticuatro horas si el equipo tiene que venir al taller. Si lo que tienes dentro de ese disco importa, la primera decisión es la que más pesa.

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